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Autofalsificación de Firmas

No toda firma impugnada es falsa. Existe el caso inverso, y más delicado: el titular firmó, alteró a propósito su propio gesto y ahora lo niega. El examen distingue las dos situaciones por lo que el puño no logra ocultar.

La hipótesis que pocos plantean

¿Y si quien firmó fue el propio autor, disfrazando el trazo?

La rutina forense conoce bien la falsificación por imitación: alguien copia el gesto ajeno. Existe, sin embargo, el movimiento contrario, y responde por una porción relevante de las firmas impugnadas en sede judicial. El titular firma, desfigura deliberadamente su propio trazo y, meses después, niega el acto alegando falsedad. Es la autofalsificación, también llamada firma desfigurada o disfraz por autofalsedad.

El cálculo que hay detrás es simple: quien desfigura su propia firma sabe que no va a coincidir con las muestras de cotejo, y cuenta con un dictamen apresurado que confirme la divergencia formal. El examen conducido con método va por otro camino y llega, con frecuencia, a la conclusión opuesta.

Por eso el examen no se detiene en la forma. La firma que la persona inventa en el momento, sin hábito que la sostenga, sale distinta en cada intento. La firma que el hábito fijó repite, bajo cualquier disfraz, un conjunto de elementos que el propio autor no controla, y es en ese conjunto donde se apoya el cotejo.

Arriba, dos firmas inventadas en el momento, sin parecido entre sí; abajo, cuatro firmas naturales de la misma persona, con trazo estable
Arriba, dos "firmas" inventadas en el momento por la misma persona: las características gráficas no se repiten de una a otra. Abajo, cuatro firmas naturales de esa misma persona, con el trazo estable que fijó el hábito.
Figura: Anna Koziczak, Intentional Handwriting Modifications (Forensic Sci Add Res, 2023) · CC BY 4.0
Falsificación por imitación
  • Trazo lento, producido bajo la vigilancia del ojo
  • Temblores de mando y detenciones indebidas en el recorrido
  • Retoques y refuerzos para corregir el dibujo
  • Presión uniforme, sin el eje natural del puño
  • Forma a veces convincente, dinámica siempre pobre
Autofalsificación
  • Trazo rápido y fluido: el puño es el de siempre
  • Ataques y remates preservados por automatismo
  • Mínimos gráficos inalterados, porque escapan al control
  • Alteración concentrada en lo visible: tamaño, inclinación, floreos
  • Forma diferente, génesis idéntica
El principio que sostiene el examen

El gesto gráfico está bajo el mando del cerebro, no de la mano

Es la lección de Solange Pellat la que estructura la distinción: la escritura habitual no se modifica de un solo golpe, y el autor que intenta desfigurarla altera la forma sin alcanzar la génesis. Los elementos de orden general, visibles para cualquier lector, cambian. Los de orden genético, invisibles para el lego y para el propio autor, permanecen.

Respaldo científico

Lo que más de doce mil firmas revelaron sobre quien desfigura la propia

La intuición descrita arriba dejó de ser solo experiencia de laboratorio. Una investigación publicada en Archives of Forensic Medicine and Criminology examinó más de doce mil firmas tomadas a doscientas personas, que recibieron la consigna de alterar deliberadamente su propio grafismo de modo de no ser reconocidas como autoras, sin que la alteración pareciera artificial. Para la evaluación final se seleccionaron justamente los intentos más exitosos de cada participante, aquellos que le darían al perito el mayor grado de dificultad.

El resultado confirma un patrón estable de comportamiento. Quien desfigura su propia firma concentra el esfuerzo en lo que salta a la vista, en el llamado efecto pictórico del signo, y deja intactas las características que no percibe o de cuya existencia ni siquiera sospecha. Es en esa asimetría donde el examen encuentra la respuesta.

Dos firmas legibles de la misma persona: una autofalsificada y la natural, con la forma alterada y los elementos de génesis preservados
Autofalsificación en firma legible: la forma general cambia, pero el conjunto de elementos que escapa al control del autor permanece, y es ese conjunto el que sostiene el cotejo.
Anna Koziczak, Signatures as an object of autoforgery (self-forgery), Archives of Forensic Medicine and Criminology, vol. 73, n.º 3, pp. 257-271, 2023.
Lo que el autor más altera
84%Estructura de los caracteres en la parte inicial de la firma
57%Estructura de los caracteres en la parte media
51%Estructura de los caracteres en la parte final
46%Tamaño de la firma
43%Legibilidad
39%Impulso del gesto
34%Velocidad de escritura
32%Inclinación axial
Lo que casi nunca altera
1%Presencia o ausencia de agregados y complementos
2%Modo de ejecución de la firma
4%Disposición de los caracteres entre sí
5%Forma de la línea de firma
7%Disposición de la firma respecto del renglón
8%Dirección y tendencia de la línea de base
8%Espaciado entre los elementos
Un caso documentado

Qué cambió y qué quedó, en una autofalsificación real

El mismo estudio describe, firma por firma, qué logró alterar un autor en su propia firma legible y qué siguió igual sin que lo notara. Es la asimetría en estado puro.

Lo que el autor alteró
  • la estructura de la primera letra del apellido y de letras de la parte media
  • el tamaño de la firma
  • la legibilidad, que quedó mayor que la habitual
  • el impulso, más bajo
  • la altura de los elementos sobre la línea, rebajados respecto de la mediana
Lo que permaneció, sin que lo notara
  • la estructura y los enlaces en la parte final del apellido
  • el espacio entre el apellido y la inicial del nombre
  • el número de elementos y el orden en que se trazan
  • el grado y el modo característico de abreviar el nombre
  • los agregados, como la ausencia de punto tras la inicial

Caso de autofalsificación en firma legible descrito por Anna Koziczak, Signatures as an object of autoforgery (Archives of Forensic Medicine and Criminology, vol. 73, n.º 3, 2023).

La inversión diagnóstica

La señal invertida es lo que distingue a los dos fraudes

En la autofalsificación, las divergencias aparecen en las características de primer plano y la coincidencia se mantiene en las secundarias: cuanto más individualizadoras sean esas características preservadas, más su permanencia entre el documento cuestionado y la muestra apunta al propio puño, aunque la forma general haya cambiado. En la falsificación por imitación, el cuadro es exactamente el opuesto: el falsario copia lo visible y yerra justamente en las características secundarias. Leer la firma impugnada solo por la semejanza de forma es mirar hacia el lado equivocado de la evidencia.

Respaldo: KOZICZAK, A. Signatures as an object of autoforgery (self-forgery). Archives of Forensic Medicine and Criminology, v. 73, n. 3, p. 257-271, 2023. DOI 10.4467/16891716AMSIK.23.021.19321.

Lo que está en juego

Negar la firma propia tiene consecuencias

Impugnada la autenticidad de un documento privado, cesa su fe mientras la veracidad no sea comprobada (CPC, art. 428, I, Código Procesal Civil brasileño), y la carga de esa prueba recae sobre quien produjo el documento (CPC, art. 429, II). Esa es la razón por la cual la impugnación se usa como estrategia: traslada a la otra parte el costo y el riesgo de la pericia.

Cuando el examen demuestra que la firma impugnada salió del propio puño de quien la negó, la estrategia se vuelve contra el autor. Alterar la verdad de los hechos configura litigancia de mala fe (CPC, art. 80, II), con las sanciones del CPC, art. 81, y el episodio contamina la credibilidad de todo lo demás que esa parte alegó en el proceso.

Del otro lado, para quien es acusado de falsificar, el mismo examen es la defensa más eficaz: demostrar que el trazo nació del puño del propio titular vuelve innecesaria la prueba testimonial para descartar la acusación.

CPC, art. 428, ICesa la fe del documento privado impugnado mientras la veracidad no sea comprobada
CPC, art. 429, IIImpugnada la autenticidad, la carga de la prueba recae sobre quien produjo el documento
CPC, art. 80, IIAlterar la verdad de los hechos configura litigancia de mala fe
CPC, art. 81Multa e indemnización a la parte perjudicada por la conducta de mala fe
MuestrasEl examen exige muestras contemporáneas y de origen incuestionable, tomadas antes del litigio siempre que sea posible

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